Primera Iglesia Presbiteriana Hispana de Miami
nfo@primerapresbimiami.org

Calendar

   
 
A mi me hubiera gustado hacerle una entrevista a mi abuelo, para ver que pensaría de la vida moderna, como veria     nuestra vida diaria, en cualquiera ciudad del mundo:                     
Me he puesto a pensar en lo que no había cuando el viejo  estaba vivo: No habían edificios tan altos, ni carreteras tan   amplias; pero se vivía con más calma, y se disponía de más tiempo. Era muy rara la casa que tuviera línea telefónica, con excepción  de las ciudades grandes, pero había mucho más comunicación. Habia mucho menos dinero en circulación, se gastaba mucho menos, pero me recuerdo que había bastante, se iba al mercado una vez a la semana y se disfrutaba más. Las casas eran bastante pequeñas, con menos comodidades, pero se tenia una gran familia; en la mayoría de los casos era muy raro que alguien tuviera un titulo universitario, pero se vivía con más sabiduría.   
En la época del abuelo el conocimiento era menos, las áreas de expertos era mucho mas reducida, hoy tenemos especialistas para cada campo, especialmente en la medicina, psicología y psiquiatría; pero se vive con mucho menos calma, el porcentaje de enfermedades mentales son cada día más alarmante y las enfermedades emocionales más frecuentes; corremos demasiado y no nos detenemos para nada; la ira salta en un momento; nos levantamos cansados, trabajamos cansados y terminamos la semana agotados.                          
Hay mucho más expertos que nos aconsejan como hacer una verdadera forma de vida; pero no a tener vida; se le han agregado muchos años a la vida, pero no se le ha agregado vida a los años.  Se le dan mucho más recursos financieros a la NASA para la conquista del espacio exterior, pero nuestro espacio interior sigue vacío; se lucha de manera insaciable por limpiar el ambiente, sin embargo cada vez se ensucia más el alma. Se fabrican casa inmensas, con muchas habitaciones, pero los hogares estan rotos, y entre más habitaciones se agregan, más se fragmenta el hogar.             
Tenemos grandes templo, de lujos con mucha comodidad, pero no se adora en espíritu y en verdad; hay muchos más Biblias al alcance de la mano, con mucho más versiones, pero no se leen; antes en casa me recuerdo que había una sola Biblia, casi rota,        bien descachadita, las páginas se le caían y era la que nos leían todos los días, quizas sería lo que el abuelo diría
.
 
Septiembre 9 , 2007